Descubriendo la Highway 1

Recorrer el tramo de costa que une Los Ángeles y San Francisco debería ser uno de tus deberes si te decides por California para tus próximas vacaciones. Big Sur, como se conoce este salvaje enclave, es un alarde de la vasta naturaleza que habita en Estados Unidos. Carreteras sinuosas, grandes acantilados, fauna en plena libertad y una niebla un tanto traicionera son los elementos característicos  de esta ruta.

Antes de empezar, dos avisos importantes:

  1. No tengas prisa. Es un camino para disfrutar, parar, respirar y volver a parar. El camino que te proponemos nos llevó un día y medio y si repitiéramos lo plantearíamos mucho más despacio.
  2. Sal con el depósito lleno. Al entrar en reserva natural en Big Sur las gasolineras escasean y por tanto el precio de la gasolina se pone por las nubes. Aprende de nuestra experiencia (pagamos el depósito a precio de oro en una gasolinera en un pueblo llamado Gorda) y sé previsor.

Descubriendo la Highway 1

Desde Los Ángeles comenzamos a recorrer la Highway 101 dirección San Francisco. La idea desde el primer momento fue recorrer los más de 600 kms que separan ambas ciudades en dos etapas. Así, pasaríamos la noche en la ciudad de Monterrey.

Nuestra primera parada fue en la playa de Malibú. Casas elevadas enterradas en la arena se mezclan con las modernas y caras construcciones que pueblan la ladera de la montaña que abraza la localidad. Un pueblo de cuento, muy parecido al que tienes grabado en tu retina inundada de películas americanas. Tanto que cuando pisas por primera vez su “pier” te parece un deja vú de los buenos.

Descubriendo la Highway 1

Avanzamos por la sinuosa carretera sin parar hasta llegar a la conocida Santa Bárbara, cuna de grandes viñedos y con una extensa playa destino elegido para las vacaciones de miles de californianos.

Recorrer esta parte de la costa es un verdadero placer. La costa está repleta de pequeñas localidades costeras con mucho encanto. En nuestra ruta intentamos avanzar lo más cercano al mar posible. El camino es considerablemente más largo pero merece la pena.

 

Hicimos una parada para descansar después de comer en Pismo Beach; su pequeño y desierto parking con vistas al océano nos pareció el lugar perfecto.

Un poco más adelante descubrimos la encantadora Cambria. Justo a la entrada encontramos un pequeño centro comercial en torno a una plaza. Está repleto de tiendas de segunda mano. Merece la pena que pares para descubrir auténticas gangas en productos vintage americanos.

 

 

Justo antes de entrar en la reserva de Big Sur se erige en una gran colina el imponente castillo Hearst. Fue edificado por el magnate de la prensa americana William Randolph Hearst entre 1919 y 1947. En su historia se inspiró Orson Welles para una de las grandes películas de la historia del cine, Ciudadano Kane.

Os aconsejamos comprar las entradas para la visita con antelación y llegar con tiempo suficiente. Nuestra apretada agenda no nos permitió subir para conocerlo, una pena.

A partir de aquí el paisaje comienza a cambiar. Las grandes explanadas y los viñedos se transforman en escarpadas montañas pobladas de enormes secuoyas y robles. Los acantilados se hacen cada vez más abruptos creando imponentes paisajes.

Comienza la denominada Big Sur poblada de reservas naturales envueltas por la niebla que avanza sinuosa por la carretera al caer la tarde. A lo largo de toda la ruta hay multitud de miradores. Con un poco de suerte puedes disfrutar del único sonido del mar rugiendo contra las rocas y las manadas de leones marinos que se acercan a la costa. Si quieres escuchar nuestra visita no te pierdas el Paisaje Sonoro de nuestra ruta.

Si tienes tiempo y recursos suficientes (el alojamiento en la reserva no es nada barato) merece la pena pasar la noche en una cabaña de los múltiples campamentos que proliferan en la zona.

En este punto nos encontramos con la niebla densa y la noche que nos empujó a avanzar hasta nuestra parada en Monterrey.

 

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Unusual Journey

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