Seed Diary

El viaje II

 

Ouarzazate

Suena bonito, Ouarzazate. Quiere decir en lengua bereber sin “ruido, sin confusión”.

Es una limpia y bonita ciudad. Parece tener un ambiente calmado y organizado. Tiene espacios amplios. Hay mucha gente pero es tranquilo.

La alcazaba de Taourirt es pequeña y muy bonita. Está cuidada. Es difícil encontrar gente en ella, parece abandonada, pero no lo está. Hay bonitos hoteles pequeños y bien decorados. Quizá es que estamos fuera de temporada.

Conocemos a Fadma casualmente. Acordamos con ella un precio y tras ir a comprar con ella y su hijo a un mercado de abastos al aire libre, vamos a su restaurante y nos prepara cous cous. La casa es diminuta. El edificio es auténtico. Cocina en la terraza. Observamos la preparación del emblemático plato y lo comemos con las manos como ella nos ha enseñado. Así parece saber mejor. En serio.

Ouarzazate nos ha gustado. Estamos a gusto.

Nos recibe en una bonita vivienda un director de cine gallego llamado Oliver Laxe. Desde hace años vive en la alcazaba. Es muy alto y tiene barba. Es muy inteligente. Parece abstraerse en varios momentos de la conversación. Está ausente aunque aparece en varias ocasiones. Habla de escritores y directores de cine complejos tipo Tarkovski. No pasa desapercibido. En la casa hay un sujeto particular algo enjuto que resulta ser un actor de sus películas.

Antes de salir de la ciudad, compramos un pan a una viejecita que vive en una especie de escombrera. El horno donde lo hornea y la escena son medievales. El pan es rico.

Al partir, pasamos por delante de los famosos estudios cinematográficos, y tras una pequeña parada para ver desde lejos la kasbah de Ait Benhaddou, ponemos rumbo a Marrakech.

Gueliz, Jamma el Fna, Palmeral

La esperada llegada a Marrakech tuvo lugar. A medida que nos acercábamos, su energía nos iba atrayendo. Se podía sentir. Las grandes ciudades tiene esa facultad. La zona amurallada tiene varias puertas de acceso. Elegimos aleatoriamente un hotel barato cerca de la plaza. Hay una mezcla interesante de antigüedad y exotismo que atrajo a algunos diseñadores de moda en la primera mitad del siglo XX, y a otras celebridades extranjeras, todos fascinados por sus riads, los cuales compraban y remodelaban a su antojo.

La plaza es un hervidero humeante por la noche. Se puede comer una gran variedad de alimentos en sus restaurantes desmontables y puestos de comida. La gente que intenta hacer negocio con los turistas es pesada y desagradable en ocasiones.

Gueliz es un barrio menos turístico que recorremos varias veces en busca de carretes, sellos, restaurantes y bares.

Aunque somos recibidos por el jefe de cocina del famoso hotel La Mamounia, disfrutamos mucho más de la experiencia en Dar Moha. Somos recibidos y bienvenidos. Nos invitan a preparar dos platos en su cocina. Nos invitan a todo. Una noche muy interesante en esta antigua casa de Pierre Balmain.

Sidi Ganem

Conocimos a Kacem en Marrakech. Viene con su prometida. Son tímidos, sobre todo, él. Kacem es un profesor de magisterio en una escuela en una zona rural entre Marrakech y Casablanca. En medio de la nada. Tiene una historia única. Es una gran persona. Durante la semana vive en un cuarto pequeño en la escuela. Sin agua corriente, sin baño. Hace deporte entre semana. Se nota que está en forma.

Cuando llegamos a la escuela, los niños estaban nerviosos esperándonos. Ellos solo conocen su casa y la escuela, y el trayecto que los une. Y nada más. Nos observan con ojos grandes, sonrisas, educados y en silencio. Les entregamos una cantidad grande de material escolar y ropa en su mayoría deportiva. Disfrutan del día tan diferente y a nosotros nos regalan su alegría. Comemos con el director de la escuela y Kacem en la misma aula.

Volvemos a Marrakech. Paseamos con Kacem. Se ha convertido en nuestro amigo. Es alguien especial.

Abandonamos la gran ciudad imperial y desayunamos en LeBled, hotel y huerta de Dar Moha. Nos cocinan en el jardín, muy amables. Tras un baño en la piscina salimos hacia Essaouira, atravesando los valles repletos de Argán.

Atlántico

Llegamos a Essaouira. El viaje termina aquí. Ver el mar reconforta. Vamos al puerto. La luz es preciosa al atardecer. Los barcos acaban de llegar a tierra  y han descargado. Hay muchos puestos de pescado fresco a la venta y mucha gente vagando a esa hora.

Damos un paseo por el centro y tomamos una cerveza en una azotea, brindando por el viaje. Ha salido todo bien. Lo hemos pasado genial. Un viaje inolvidable. Cenamos en una pizzería que nos recomiendan, donde conocemos a un tipo inglés que lleva tiempo viviendo allí. Nos tomamos unas cervezas con él en un tugurio auténtico y genial y nos vamos a dormir.

El viaje paralelo a la playa dirección norte por una carretera secundaria es más largo pero merece la pena. Tras pasar El Jadida y Casablanca subimos por la aburrida autopista hasta Larache, donde dormiremos nuestra última noche.

Texto : Óscar del Barrio

Fotos: Óscar del Barrio y Daniel Alea

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