Un viaje por la historia: la calzada romana de Almiñé

 

Un viaje por la historia: la calzada romana de Almiñé

 

En Un paseo por la historia: la calzada romana de Almiñé, os contamos nuestra última ruta por España con la colaboración de Forestia. Si os gusta el senderismo no os podéis perder sus platos preparados y autocalentables listos para comer en cualquier lugar.

Desde hace dos años visitamos de forma recurrente y por motivos familiares la llamada comarca de Las Merindades en la  provincia de Burgos. Poco a poco hemos ido conociendo la zona y descubriendo su riqueza artística y arqueológica. Desde iglesias románicas en perfecto estado hasta grandes castillos medievales pasando por eremitorios cavados en la roca, es una joya aún por explotar.

En pueblos como Bisjueces o Espinosa de los Monteros se encuentran los orígenes de lo que después sería Castilla. Pero antes de que esto ocurriera los romanos  también habitaron la zona y a día de hoy se pueden encontrar diversos restos de su paso por aquí.

En concreto nosotros elegimos la ruta que une el pueblo de Almiñé con el santuario de Santa María de la Hoz y que transcurre por una Calzada romana. Es un tramo del Camino Real que unía la zona de la meseta con el litoral cantábrico. Conocida como la “Cuesta de el Almiñé”, salva la diferencia de cota entre el Valle de Valdivieso y el páramo de la meseta.

Está construida como un “camino carreteril”, para carros de cuatro ruedas y un espacio suficiente para que se produjesen cruces sin problemas. En los laterales la piedra se inclina un poco, seguramente para facilitar la evacuación de agua en caso de lluvias.

Esta vía mercantil unía Cantabria con Burgos y fue utilizada por personajes tan importantes como Isabel La Católica o Carlos I. Iniciamos el camino desde Almiñé, pequeña localidad con una iglesia románica (San Nicolás de Bari) en muy buen estado de conservación. Destaca su torre-campanario por la sobriedad de su ornamentación. Algunos estudios apuntan a que la primera sinagoga de la zona pudo estar aquí.

La calzada comienza con una pendiente media que como pronto descubriríamos se hace más pronunciada (llegando hasta los 300 metros de desnivel). Avanza entre bosques de encinas que parecen abrazar la piedra en algunos de sus puntos.

 Nuestra primera parada la hicimos al inicio del recorrido donde todavía quedan restos de unos antiguos establos de piedra utilizados por los vecinos del pueblo. Aprovechamos el momento para intentar grabar algunos sonidos del bosque adyacente. Esta es una parte importante del proyecto que hemos puesto en marcha, Unusual Journey, donde hablamos de viajes diferentes. Registramos los sonidos de los lugares que visitamos.

Sin embargo es difícil encontrar lugares tan aislados de la civilización como para poder captar sonidos puros de la naturaleza.  A pesar de estar absolutamente solos en nuestra ruta, nos fue imposible grabar ni un segundo sin ruidos de la autopista o el pueblo cercano.

Anduvimos unos dos kilómetros por la calzada sin parar de pensar en cómo los primitivos carros de madera superarían aquellas pendientes. Sin lugar a dudas el viaje debía ser una aventura en la que se jugaban la vida. Hoy en día es el recorrido de la romería que se celebra el primer domingo de julio y que acaba en el santuario de Santa María de la Hoz o Ermita de Santa Isabel.

Es un edificio que fue construido entre los siglos XVI y XVIII y desde allí se puede observar gran parte del Valle de Valdivieso. Junto a él hay otra edificación conocida como “Casa de las lanas”. Allí se depositaban las mercancías procedentes de Castilla para que fueran transportadas por los arrieros de Las Merindades hasta los puertos cantábricos.

A pesar de estar mucho más alejados de cualquier carretera o  autopista una vez más nos fue imposible grabar algún sonido puro. Cansados y hambrientos por el gran desnivel de la ruta, nos preparamos una rica paella en tan sólo unos minutos que disfrutamos junto a la ermita. A Duna, nuestra perra, le hubiera encantado probarla.

Realizamos nuestro viaje de vuelta por la misma calzada, esta vez cuesta abajo, lo cual agradecimos.

Os dejamos una playlist con los sonidos de nuestra ruta.

 

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Unusual Journey

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