Nos colamos en el backstage de la DakarFashionWeek

 

La semana de la moda de Dakar fue la motivación principal para decidirnos a viajar a Senegal. Dani se topó con un reportaje de la edición de 2014 y le picó tanto la curiosidad que se puso en contacto con la organización. La idea de conocer de primera mano un evento así en África tampoco me dejó indiferente. Pasaríamos cinco días descubriendo la moda africana en primera fila y era una oportunidad que no podíamos dejar escapar. Así que nos acreditamos y planificamos nuestro viaje.

La idea desde el principio fue alternar nuestras vacaciones con el trabajo de Dani: conseguir un reportaje de la Dakar Fashion Week desde el backstage en soporte analógico. No quería centrarse en las colecciones o la moda africana sino en los diseñadores y todo el mundo que rodea el mundo de la moda en Senegal.

Sin lugar a dudas la precursora y principal impulsora de la moda en el país africano es Adama Paris. Diseñadora nacida en Zaire se crió en Europa donde sus padres eran diplomáticos. Siempre fiel a sus raíces creó la Dakar Fashion Week para favorecer a la industria de la moda emergente en el continente africano.

En la edición de este año participaron más de treinta diseñadores procedentes en su mayoría de Senegal. El grupo lo completaron modistos de Mali, El Congo y Portugal. Nuestro primer contacto con ellos fue en la rueda de prensa de presentación del evento. Nos citaron en el Radisson Blu, uno de los hoteles más lujosos de Dakar.

Atravesamos el bar de su enorme piscina para llegar hasta el Budha Bar, uno de los restaurantes del complejo. Nada más traspasar sus puertas el calor sofocante nos golpeó en la cara. Los enormes ventiladores colocados en la sala no daban abasto para refrescar a los pocos periodistas que ya se encontraban allí.

Tras una mesa redonda tres mujeres con acreditaciones repasaban la lista de los asistentes. Nos acercamos hasta allí y comenzamos a hablar en inglés con la que pronto descubriríamos era la jefa de comunicación. Con su acento francés nos explicó que tras la rueda de prensa nos entregaría nuestras acreditaciones. Hasta ahí todo nos pareció normal.

Sin embargo cuál fue nuestra sorpresa cuando empezó a repartir acreditaciones al resto de los periodistas. Pensamos que tal vez se debía a que no nos enviaba ningún medio, y entramos en la rueda de prensa. Adama París presentó a unos cuantos de los diseñadores, pero el calor era tan insoportable que todos estábamos deseando que se acabara. Esto unido a nuestro francés nulo nos hizo esa media hora interminable.

Cuando ya pensábamos que todos los trámites estaban solucionados y podíamos escapar de una lipotimia segura, nos encontramos con el siguiente obstáculo. Una chica de unos dieciocho años y con un inglés mejor que el de su jefa nos entregó un papel que debíamos firmar. Extrañados leímos aquel contrato en inglés que obligaba a entregar el material de Dani día a día para ponerlo a disposición de la organización.

Por su puesto nos negamos. Por un lado porque al llevar sólo cámaras analógicas era complicado entregarles material sin revelar claro está. Y sobre todo porque nos pareció abusivo el contrato que debían haber enviado antes de nuestro viaje. Además nos empezaron a explicar que seguramente no podríamos asistir al primer desfile por una cuestión de aforo.

Después de varios paseos de la joven para deliberar con su jefa, conseguimos nuestras acreditaciones y el pase par el desfile. Desde ese momento nuestras perspectivas se vinieron un poco abajo, pero teníamos la ilusión puesta en los desfiles.

En los siguientes tres días sentiríamos en nuestras carnes el verdadero ritmo de vida africano. Descubrimos que cuando te citan a las ocho significa ven a las diez, que nadie se pone nervioso porque un desfile comience tres horas tarde y que las fiestas no empiezan antes de las tres de la mañana. Respiramos y comenzamos a disfrutar. Asistimos a los tres desfiles de la semana de la moda y descubrimos la fusión de lo clásico con el colorido africano en las casacas masculinas de Diamobou Counda. Los diseños más sofisticados de Versailles que ha conseguido llevar hasta Nueva York. O la línea más elegante de la colección de Adama París.

 El desfile final fue el que tuvo mayor despliegue de todos. En el jardín del hotel Radisson se encontraron las mayores personalidades de Dakar en torno a una larguísima pasarela. Desfilaron las colecciones de alta costura durante casi dos horas y se amenizaron las esperas entre diseñadores con música en directo. Todo un éxito del empeño de Adama Paris sin duda.

En definitiva se trata de un evento que aunque un tanto elitista consigue llevar la moda a la calle (uno de los desfiles de hecho se celebró al aire libre en la plaza del Obelisco). Y también potencia la industria textil y la imagen de los diseñadores emergentes africanos al resto del mundo.

En definitiva se trata de un evento que aunque un tanto elitista consigue llevar la moda a la calle (uno de los desfiles de hecho se celebró al aire libre en la plaza del Obelisco). Y también potencia la industria textil y la imagen de los diseñadores emergentes africanos al resto del mundo.

 
 

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